El software es un producto de creación, en el mismo sentido que un libro, una canción o una pintura. Y como ocurre con otros productos de la creatividad humana, el software está protegido por los derechos de propiedad intelectual (IP), que adquieren la forma de patentes, copyrights, marcas registradas o secretos industriales. Este documento analiza las implicaciones que tiene el modo en que los productores eligen gestionar la licencia de su software.
Los programas están protegidos por copyright, de una forma parecida a cualquier creación escrita y esto puede restringir a los demás la posibilidad de copiarlo, modificarlo o distribuirlo ilegalmente.
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